martes, 1 de mayo de 2018

El riesgo de correr junto a las masas. El Mundo


En Alemania, el triunfo del partido nacionalsocialista determinó que progresivamente fueran desapareciendo los “jueces de Berlín”, lo mismo que ocurrió en la Italia fascista y en la España de Franco, como muy bien lo llegaron a saber los jueces de Justicia Democrática. Y es que los regímenes de dictadura no son compatibles con el Derecho. Es verdad que hay distintos géneros de dictadura, entre las más peligrosas, la de las masas. En cualquier caso, es escandaloso lo que está ocurriendo en relación con la sentencia de la Audiencia de Navarra. Veamos:

Primero.-Es elemental que el Gobierno apoye a los tribunales de justicia, son los que proporcionan seguridad jurídica. Por ello, resulta indignante que nadie, en el de Rajoy, haya sentido la necesidad de salir en su defensa. Más indignante aún cuando alguno de sus miembros ha llegado a insinuar que cabría la posibilidad de someter a expediente disciplinario a sus redactores. Si vamos a sancionar a un juez por sus sentencias, nos convertiremos en un sistema totalitario. ¡Y, en este caso, se trata de un Gobierno conservador! ¿Se han vuelto locos, o simplemente tontos de remate?

Segundo.- El problema es que nadie se ha leído la sentencia, que es de gran calidad. En este sentido, es de resaltar el “voto particular”. ¿Cómo se puede criticar sin leer? El Derecho es una técnica cuyo dominio exige muchos años de preparación y estudio, lo que es especialmente relevante con respecto al ordenamiento punitivo porque de su precisión dependen derechos tan fundamentales como el de la libertad y la vida de las personas.

Tercero.-Parece que hay que volver al colegio para recordar que el “estado de naturaleza” se superó mediante un “pacto social” que implicaba el sometimiento de los litigios a la deliberación de un juez, así se eliminaban la venganza privada y la lucha de todos contra todos. Si las masas son las que deben decidir sobre culpabilidad e inocencia todos estaremos en peligro. El Poder Judicial es el final garante del Estado de Derecho, sin él nos encontraremos a merced de la insidia y la crueldad social.

Cuarto.- Han sido siempre las organizaciones de carácter fascista y reaccionario las que se han servido del miedo de las turbas para, mediante la agitación y el desconcierto, conseguir sus fines desestabilizadores. No es raro que estas cosas estén ocurriendo en España,  esto le viene muy bien a los partidarios de la quiebra territorial que se están encontrando con el obstáculo que suponen los tribunales de justicia.

Las masas nunca han sido una garantía para el derecho. Si nos cargamos a los tribunales de justicia, el sistema democrático desaparecerá y la demagogia y la ignorancia nos conducirán a la tiranía de algún iluminado. Y no hace falta decir que se puede ser un cerdo, como quizá lo sean concretos criminales, y no incidir en determinado tipo delictivo.





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